La marca empleador y los millennials

Mucho se habla de la marca empleador, particularmente en el contexto de la gestión de recursos humanos, que tiene entre otros objetivos, atraer y retener talento calificado para asegurar la competitividad de los negocios.

La marca empleador busca que la empresa sea valorada por el mercado laboral como un lugar atractivo para trabajar y desarrollar un plan de carrera, es en esencia, la aspiración que tiene una empresa para que el mejor talento quiera trabajar en ella.

Parte del problema que nos hemos encontrado en los procesos de consultoría en la materia, es que la marca empleador se gestiona como un feudo o una dimensión aislada de la marca corporativa, cuando la premisa es que la marca empleador constituye tan sólo una de las dimensiones de la construcción de reputación y posicionamiento de marca corporativa.

En este sentido, la marca empleador no implica sólo el discurso de recursos humanos basado en remuneración y beneficios, desarrollo de competencias, ambiente laboral o planes de carrera, sino más bien tiene que ver con la filosofía y el desempeño de la empresa en su conjunto y cómo es percibido este desempeño en la sociedad. Por lo tanto, la gestión de marca empleador es realmente un ejercicio de gestión de marca y reputación corporativa integral, a la que se agregan contenidos asociados al talento humano.

Este enfoque es cada vez más importante, pues la generación “Millennials” tiene una genética laboral completamente distinta. Según la revista Forbes, estos jóvenes nacidos a finales de los años 80 y mediados de los 90, representarán el 75% de la fuerza laboral en los próximos años. Ellos están redefiniendo el clima y la estructura organizacional de las empresas a través de la demanda de cambios contundentes, que abran mayores espacios de participación, permitan impulsar proyectos sostenibles y generen oportunidades para desarrollarse individualmente.

Muchos millennials no encuentran atractivo desarrollar una carrera profesional dentro de una sola empresa, a menos que sea la suya. La llamada ‘Generación Y’ tiene una perspectiva radicalmente diferente de lo que es, debe ser y puede ser su vida.

La mayoría de los estudios coinciden en que ésta es una generación optimista frente al futuro, dispuesta a trabajar y crear de forma colaborativa, con un espíritu emprendedor y una sensibilidad social mucho más alta que las generaciones anteriores. Consideran que en sus manos tienen el poder de transformar positivamente la sociedad.

Esta realidad implica que las estrategias de marca empleador deben ser desarrolladas desde una perspectiva distinta. La marca corporativa y su posicionamiento desde estar fundamentada en la filosofía y el desempeño, no sólo en aspectos transaccionales. Lo que atrae a la gente a la organización es lo primero, lo que concreta el vínculo es lo segundo.

Simon Sinek, un escritor y motivador inglés lo plantea de esta manera: “la gente no compra lo que haces, compra el por qué lo haces. Lo que haces sólo es prueba de aquello en lo que crees”. Esta es la importancia de la filosofía corporativa y el ideario que mueve a la organización como actor económico y social. El talento de las nueva era no busca un trabajo, busca retos para construir un mundo mejor y poner su talento a disposición de una buena empresa.

Gustavo Manrique Salas

Consultor en Comunicación Estratégica